REDACCIÓN
El que fuera jefe de Protocolo de la Diputación General de Aragón (DGA) y de Presidencia del Gobierno de esta comunidad, Tomás Solans Gistau, falleció esta pasada noche), tal y como ha informado su propia familia. Siguiendo sus deseos, se organizará el velatorio en Binaced (Huesca), su pueblo natal, a partir de las 17 horas de hoy mismo. La misa se celebrará mañana 24 de abril a las 11 horas en la iglesia de San Marcos en Binaced. Desde hace un tiempo, el estado de salud de Solans era delicado, “pero nada hacía presagiar lo acontecido”, según informó su familia. El considerado ‘padre’ del Protocolo en Aragón estaba jubilado desde el año 2016.
Desde REVISTA PROTOCOLO queremos manifestar nuestro más sentido pésame por el fallecimiento de esta figura tan relevante en el mundo del protocolo. Acompañamos en el sentimiento a todos sus familiares y le recordaremos siempre como uno de los grandes que fue en nuestra profesión.
Tal y como publica el Heraldo de Aragón, Tomás Solans recibió un emotivo homenaje cuando se jubiló en 2016. “A él acudieron varios expresidentes del Gobierno de Aragón y de las Cortes, en un emotivo acto en el hotel Palafox de Zaragoza. En él se repasó su trayectoria profesional, que comenzó en la etapa de la preautonomía aragonesa”.
Según el mismo periódico, “a la citada despedida acudieron 160 personas que quisieron rendirle un homenaje. El encuentro consiguió reunir a sus exjefes en el Gobierno de Aragón Juan Antonio Bolea, Juan Antonio de Andrés, José María Hernández de la Torre, Santiago Lanzuela, Luisa Fernanda Rudi y Marcelino Iglesias, y de las Cortes, Antonio Embid, Juan Bautista Monserrat, Ángel Cristóbal Montes y Antonio Cosculluela”.
También recibió reconocimientos desde fuera de Aragón, como el recibimiento de la encomienda de número del Mérito civil que concede el Ministerio de Asuntos Exteriores. También fue galardonado con la Medalla al Mérito en Protocolo y Organización de eventos en la X Jornadas Nacionales de Protocolo, una distinción que le concedió la Asociación Española de Protocolo (AEP).
Sobre su vida
Con este motivo, la AEP tiene publicado en su página web el siguiente texto que hace referencia a su vida profesional. Se reproduce a continuación de forma literal.
- Según nos relata, nace en una familia de agricultores hace 72 años en Binaced, un pueblo de la parte oriental de la provincia de Huesca. Estudia en Lérida el Bachilerato y Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza.
- Su salida profesional fue la enseñanza como profesor de Enseñanza Media en 1970 y es autor de varios manuales escolares editados por Fomento de Centros de Enseñanza, Edelvives y Magisterio Español.
- En 1978 pasó a prestar sus servicios en la Presidencia del Gobierno de Aragón de la Preautonomía Aragonesa, labor que conllevaba la responsabilidad del Protocolo Institucional y que ha desempeñado hasta 2016.
- Son varios los hitos que jalonan su vida profesional, entre los que destaca y recuerda muy especialmente, su responsabilidad y coordinación del grupo de trabajo en el Gobierno de Aragón, como jefe de protocolo, para diseñar y preparar la visita del Príncipe de Asturias en el año 2000.
- Dentro del Protocolo Institucional, en el que dejó una importante impronta profesional, el mismo expone las circunstancias que lo forjaron:
- Año 1978, año pre-constitucional y, desde el punto de vista profesional, tiempos de inseguridad por el gran vacío normativo que en materia de protocolo existía. El corpus protocolario de la época tardofranquista resultaba de difícil aplicación y, por tanto, inservible. Quedó obsoleto al suprimirse parte del entramado institucional del anterior régimen y por la aparición, al mismo tiempo, de nuevas figuras destacadas y de importantes Instituciones democráticas, inexistentes hasta entonces.
- Llegó al Protocolo con un equipaje muy ligero, sin una formación específica y con un talante bienintencionado en medio de esa maraña institucional complicada y, muchas veces, confusa.
- El establecimiento del Gobierno de Aragón, como institución nueva, generaba cierto recelo y desconfianza entre instituciones tradicionales, no democráticas aún, como eran los Ayuntamientos y la Diputaciones Provinciales. Los Gobiernos Civiles, el Gobernador, en definitiva, máxima autoridad provincial, auténtico jefe omnímodo y Poncio temido, fueron el muro de choque y la penitencia diaria de un nuevo jefe de protocolo que aterrizaba con espíritu conciliador, con ánimo paciente y extrema prudencia. Sin embargo, todo fue poco para mantener la paz institucional. En más de una ocasión estuvo a punto de dar un paso atrás y volverse al mundo de la enseñanza.
- Fueron inicios complicados en que se requería mucho tacto personal, una gran dosis de humildad y ejercer a raudales el sentido común. Cada pequeño acuerdo de protocolo entre las instituciones aragonesas era un gran paso para la pacífica convivencia institucional. Esta actitud no beligerante fue el fermento de una forma de trabajar entre las instituciones y sus responsables de protocolo. Con el tiempo, se fue generando una manera de ser y un modo de trabajar que, ya desde la primera hora del protocolo de la época democrática, forjó el talante personal y el estilo del modus operandi de los profesionales del protocolo en Aragón.
- Aquellos fueron tiempos duros sin duda, pero, desde la perspectiva de los años que han pasado, fueron años necesarios y aprovechados para un aprendizaje, con sombras y con luces también, muchas veces en solitario, que ha servido de base sólida a lo largo de toda su trayectoria profesional.