Sin entrar en valoraciones técnico-estéticas del propio lenguaje televisivo, ni siquiera en el objetivo final del programa en aras de la cuota de pantalla, la emisión del espacio “Curso del 63” nos permite traer a colación la situación actual de nuestra juventud y más aún en unos momentos en los que se está cuestionando sus pautas de civismo y comportamiento a tenor de algunos lamentables sucesos que están en la mente de todos. Es la mal llamada “cultura- o más bien incultura- del botellón” que trae de cabeza a los gobernantes municipales.
Tampoco sin entrar en la idoneidad del modelo contemplado en la “Educación para la ciudadanía” y que básicamente pretende formar el espíritu del joven mediante unas fórmulas de adoctrinamiento-por otra parte tampoco nuevas, pues este tipo de textos aparecían con cada régimen político y todos querían lo mismo, esto es, formar buenos ciudadanos-adeptos al sistema-, nuestro propósito no es otro que hacer una llamada de atención primero a los padres y luego a la Administración- o Administraciones, ya saben…-, respecto a la enorme y trascendental importancia que tiene el darle a nuestros hijos una sólida educación en el seno familiar que luego se complete con la formación que adquieren ya a nivel académico. Esa educación ha de basarse en unos principios de disciplina y autoridad, sin confundir nunca ésta con autoritarismo. Es el mismo principio de autoridad del profesor por el que aboga Esperanza Aguirre con su propuesta para la Comunidad de Madrid. Esa misma autoridad que sin duda facilita la tarea del profesional de la enseñanza que está sometido a vejaciones.
Así pues, partiendo de la base de mantener una disciplina fundamentada en un orden y a su vez en un respeto que permita discernir esa autoridad, es posible conformar un marco de convivencia donde la educación es el instrumento esencial.
La sociedad ha evolucionado y con ella sus ritmos y sus formas, pero los principios de la educación siguen siendo los mismos. Platón decía que “una buena educación forma un buen carácter; los hijos, siguiendo desde luego los pasos de sus padres, se hacen bien pronto mejores que los que les han precedido”. Obviamente- y lamentablemente- la Urbanidad ha dejado de ser una disciplina lectiva en las aulas, pero viendo el panorama actual, apoyamos una recuperación de estas nociones de comportamiento cívico como una materia más a impartir en los colegios.
Los padres tienen una importantísima tarea en la educación de sus hijos y según los hayan educado, así se comportarán en sociedad. Reflexionemos.
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