Portada Juan José Feijóo ‘Modos’ de hacer política o como interpretar el protocolo

‘Modos’ de hacer política o como interpretar el protocolo

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Cuando acontecen noticias como la hace quince días en Valencia con ocasión de la ceremonia inaugural del V Encuentro España-África de Mujeres por un Mundo Mejor, con motivo de la presidencia española de la Unión Europea, uno piensa que nuestra clase política está malherida socialmente hablando.

En un artículo anterior, fechado el 28 de octubre del 2009 y que habíamos titulado Política, modos y modas, ya hacíamos referencia a cómo nuestras señorías perdían los papeles en un debate parlamentario, pues la discusión se volvió agria y, como suele decirse en términos más vulgares, faltona. Como argumentario básico, se utiliza el reproche que suele derivar en descalificaciones personales. La escena no es precisamente ejemplarizante para la ciudadanía con cuyos votos han puesto en el hemiciclo a estos representantes parlamentarios.

Pues ahora, como antes comentamos, acabamos de asistir a otra escenificación de pérdida de formas o del uso de la corrección más exquisita cuando se comparece en un acto público y además, presidido por nuestra Reina doña Sofía.

Como suponemos ya conocerán, en la ceremonia de apertura del citado Encuentro de Mujeres, desde la mesa presidencial, la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá envió un saludo de bienvenida a todos los participantes en nombre del presidente de la Comunidad Autónoma valenciana, Francisco Camps,  dado que no había asistido por no haber sido invitado. La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, cuando le correspondía hacer uso de la palabra y mientras se dirigía hasta el atril, fue saludando a cada una de las integrantes de la mesa presidencial… menos a la alcaldesa valenciana. Luego, en su discurso, dijo que hablaba “en nombre de todos los españoles y de todos los valencianos”.

El argumento que se ha dado para no invitar al titular autonómico, según se recoge en la prensa, es que era “un acto de mujeres”. Pero si realmente era así, ¿cómo es que clausuró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero?

Así las cosas, y al margen, como siempre, de las subjetivas interpretaciones protocolarias –el protocolo deja muy claro quién en quién en el poder y dónde deben de estar- queda la foto de este incidente que, como suele ocurrir, muchos querrán que conste como una anécdota más.

Pero, lo dicho, la clase política tiene que guardar las formas y atenerse a lo que emana de las normas que regulan la vida institucional. El protocolo no es algo que cada cual asuma según le interese. Ya basta con que el Real Decreto de Precedencias en el Estado esté obsoleto, pero nuestros ilustres representantes del pueblo tienen que estar con los tiempos y asumir las consecuencias.

 
Viernes
10 de septiembre
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